Seguramente el partido empezó una hora antes de que el árbitro silbara. Concretamente cuando el Manchester City comunicó su once inicial, que, junto a muchos teóricos suplentes, incluía a Joe Hart.  El portero inglés jugó sus primeros minutos oficiales con el nuevo técnico y apenas tuvo trabajo, pero la grada se volcó con él cada vez que tocó balón, culminando en una gran ovación tras el pitido final.

Y todo esto el día en el que Claudio Bravo pasó el reconocimiento médico con el club. A lo que el juego se refiere, un solitario gol de Fabian Delph dio al equipo el simbólico triunfo en un partido que sirvió de rodaje para los jugadores. 90 minutos más de juego para unos jugadores que trabajan para adaptarse a unos automatismos totalmente diferentes.

 

El tanto dio tranquilidad al equipo y a la afición, que se centró aún más en animar a su portero. En la banda, Guardiola aprovechó para dar minutos a varios canteranos. El lateral Maffeo completó los noventa minutos en el lateral derecho a un muy buen nivel, y tras el gol llegó el momento para Angeliño y Adarabioyo. Un premio para los tres jóvenes que han seducido más al técnico catalán y que ya tuvieron una destacada presencia en la pretemporada del equipo.